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Dr. Juan Eduardo Donoso Perito médico-legal
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Cómo leer un informe pericial médico sin ser médico

Diez minutos bastan para saber si un informe pericial es sólido o si solo lo parece. No hace falta entender la medicina: hace falta saber dónde mirar, y en qué orden.

Llega el informe —propio o de la contraparte— y son cuarenta páginas de terminología. La tentación es ir directo a las conclusiones. Es exactamente el orden equivocado. Lo que sigue es una secuencia de lectura pensada para el abogado, que empieza por donde los informes débiles se delatan solos.

Primero: la sección de limitaciones

Antes que las conclusiones, busque si el informe tiene una sección de limitaciones y de vacíos documentales. Si no la tiene, desconfíe del resto: ningún expediente clínico llega completo, y un perito que no declara qué le faltó o no lo miró o prefirió no decirlo.

Si la tiene, léala entera. Ahí está escrito lo que el propio autor reconoce que no pudo determinar, y ahí empieza cualquier contraexamen. Un informe serio dice, documento por documento: no consta, era esperable que existiera, y su ausencia impide determinar tal cosa. Esa honestidad no es una debilidad: es lo que hace creíble todo lo demás.

Segundo: la estructura que la ley exige

En sede penal, el contenido mínimo está fijado por ley, y sirve como lista de comprobación en cualquier sede:

«[El informe] deberá entregarse por escrito y contener: a) La descripción de la persona o cosa que fuere objeto de él, del estado y modo en que se hallare; b) La relación circunstanciada de todas las operaciones practicadas y su resultado, y c) Las conclusiones que, en vista de tales datos, formularen los peritos conforme a los principios de su ciencia o reglas de su arte u oficio.» — Código Procesal Penal, artículo 315.

La letra b) es la que más se omite. «Relación circunstanciada de todas las operaciones practicadas» significa que el informe tiene que decir qué hizo el perito: qué documentos revisó, si examinó al paciente o no, qué búsqueda bibliográfica hizo y con qué criterios. Un informe que salta de los antecedentes a las conclusiones sin esa sección no es reproducible, y lo que no es reproducible no se puede defender.

Tercero: la prueba de tapar las conclusiones

Cubra la sección de conclusiones y lea el resto. La pregunta es una sola: ¿podría otro médico, partiendo de los mismos antecedentes y las mismas fuentes, llegar a esas conclusiones por sí mismo?

Si el análisis lleva de la mano hasta ellas, el informe está bien construido aunque no le guste el resultado. Si las conclusiones aparecen como una sorpresa —afirman más de lo que el análisis preparó—, ahí está el punto de ataque, y no hace falta ser médico para verlo: basta con comparar lo que el informe demuestra con lo que concluye.

Cuarto: el grado de certeza de cada conclusión

Un informe bien hecho no dice «hubo apartamiento del estándar». Dice «hubo apartamiento del estándar, grado de certeza: probable». La escala tiene cuatro peldaños, y conviene saber leerlos:

  • Categórico: lo establecen los documentos o el examen sin margen de duda. Un resultado de laboratorio, un hallazgo de imagen.
  • Probable: la hipótesis más sostenida por la evidencia, aunque no excluye otras. Es el grado habitual del nexo causal bien fundado, y no es una debilidad.
  • Posible: hipótesis razonable, con alternativas igualmente plausibles.
  • No determinable: los antecedentes no permiten pronunciarse; el informe debe decir qué diligencia lo resolvería.

Dos señales de alarma. Un informe donde todo es categórico está diciendo que su autor no distingue lo que sabe de lo que supone, y basta con que una conclusión ceda para que las demás queden bajo sospecha. Y un informe sin grados de certeza en absoluto obliga a preguntar, una por una, cuánto sostiene cada afirmación: es un contraexamen escrito solo. La escala completa está en la metodología.

Quinto: las tres preguntas a cada cita bibliográfica

La bibliografía impresiona hasta que alguien la abre. Para cada referencia que sostenga una conclusión importante, tres preguntas en orden:

  • ¿Existe y es localizable? Con PMID o DOI se comprueba en un minuto. Sin identificador, hay que preguntar por qué.
  • ¿Dice lo que el informe afirma que dice? Es más frecuente de lo que parece que la cita exista y no diga eso.
  • ¿El tipo de estudio soporta el peso que se le pone? Aquí entra el nivel GRADE, que un informe serio declara junto a cada fuente: alta, moderada, baja o muy baja. Una serie de casos —GRADE muy baja— no sostiene una conclusión sobre causalidad. Un estudio en otra población no se traslada sin más.

El nivel GRADE mide la calidad de la fuente externa; el grado de certeza mide la solidez de la conclusión sobre este caso. Son dos cosas distintas y un informe bien hecho las declara por separado. Una conclusión «probable» apoyada en evidencia «moderada» es perfectamente coherente; una «categórica» apoyada solo en evidencia «muy baja» no lo es, y esa incoherencia se ve sin saber medicina.

Sexto: las señales de sesgo retrospectivo

Es el error más común y el más difícil de ver desde dentro: juzgar una decisión con información que el médico no tenía cuando la tomó. Se detecta con una lectura sencilla. Para cada decisión que el informe critica, busque si el informe dice qué constaba en la ficha hasta ese momento. Si el informe describe la decisión con lo que se supo después —«pese a que el paciente tenía una lesión que…»—, y esa lesión se diagnosticó horas más tarde, el informe está juzgando al revés.

Palabras que suelen delatarlo: «era evidente», «debió advertir», «resultaba claro». Cada vez que aparezcan, la pregunta es: ¿evidente con qué información, y a qué hora?

Séptimo: lo que el informe no debería decir

Un perito médico que escribe que hubo «negligencia» se salió de su competencia: la calificación jurídica es del tribunal, y el informe debe limitarse al estándar técnico, al apartamiento y al nexo causal. Encontrar esa palabra en un informe contrario es un regalo; encontrarla en el propio, un problema que conviene corregir antes de la audiencia.

Y una última comprobación, rápida: ¿el informe incluye una síntesis en lenguaje no técnico? Es la sección que el tribunal lee primero y recuerda después. Si no existe, el informe le está pidiendo al juez que haga el trabajo de traducción por su cuenta.

Qué hacer con lo que encontró

Si el informe es de la contraparte, lo anterior es la lista de puntos de interrogatorio: cada falla es una pregunta con la respuesta ya escrita, y convertirla en una secuencia ordenada para la sala es una minuta para la audiencia. Si necesita que un médico examine el informe con estos criterios y los propios de la especialidad, eso es una revisión crítica.

Si el informe es el propio, léalo con la misma dureza antes de presentarlo. Un informe se escribe para ser contraexaminado; es mejor que las debilidades las encuentre usted que la otra parte. Un ejemplo completo, con caso ficticio muestra cómo se ve cada una de las secciones descritas aquí.

Estas cuatro lecturas son las mismas que aplica una revisión crítica de un peritaje ajeno, punto por punto y por escrito.

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Este artículo no constituye asesoría jurídica ni clínica individual: los plazos, la vía procesal y la calificación jurídica son materia del abogado y del tribunal.

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